El hombre pirujo -empedernido- no puede tener nada serio con una mujer porque su único placer es darle duro al oficio, como ha perdido el maravilloso don del asombro, ya nada le impresiona y en sus ratos de ocio busca siempre más.
Alors, llegará el día en que se canse y se agobie de tantas mujeres -pues ya no le dan nada nuevo- y buscará otro tipo de placeres carnales que le aplaquen la hormona enfermamente alborotada y, una de dos:
a) se sale del clóset al que solito entró aunque ni siquiera lo tuviese en un principio o
b) se encierra para siempre y se casa con la primera mensa que le aguante sus infidelidades pa no quedarse solterón.
sábado, 28 de julio de 2007
Teoría de un Hombre Mariposa -con alas falsas prefabricadas-
Filosofado por
Nina
por ahí de las
17:48
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